Introduciendo a la lectura creativa

                Un hombre quiere escribir. Pero no puede. De un mal tiempo para acá quiere escribir pero en el camino se le atraviesa el duende y no lo deja escribir. Ni siquiera una nota para el supermercado. De un tiempo para acá se le ha metido la idea de que debe de escribir algo pero es más la molicie propia de estos días turbios y llenos de sangre que lo imposibilitan. Acaso porque la hoja en blanco es, en su blancura, símbolo último de la paz como esa infeliz paloma que sobrevuela el mundo. Ave blanca que ha perdido las buenas noticias en su largo recorrido que va del cielo, atravesando la tierra, hacia el no-lugar.

 Este hombre no carece de ideas,propias y ajenas, pero hay un obstáculo que no le permite alcanzar su deseo. Su obsesión. Parece ser algo patológico, algo que está en el aire espeso de la ciudad. Y no es el smog, es algo impreciso, un poco fantasmagórico, apenas difuso, imperceptible sino fuese porque está allí, presente en cada movimiento del pensamiento.

 Pensar que en su juventud bastabaquerer algo, desearlo con todas las fuerzas para verlo realizado a la brevedad. Pero esos locos días se han marchado con el transcurrir del tiempo. Y es que el tiempo es el verdugo del breve estadio del hombre sobre la faz de la tierra.

Ahora mismo el hombre se ha despertado con buen humor, y con las expectativas altas. Se acaba de sentar en una silla nueva, en un escritorio recién adquirido, con las libretas nuevecitas, los lápices y las plumas, artículos indispensables y necesarios para acometer el ejercicio de la escritura.

 De improviso se levanta del asientoy comienza a dar un paseo alrededor del escritorio. De su escritorio que lo repele sabe Dios por qué razón. Mira por la ventana a la poca gente que camina por la calle anegada de calor y de acciones nulas. Fuerzas que se repelen en un movimiento que parece necesario pero que se sucede sin pena ni gloria.

 Nuestro hombre observa dichomovimiento y de pronto deja salir un profundo suspiro. En dicho suspiro se le van menguando las fuerzas para darse a la tarea de escribir. Vuelve a su escritorio y ve la hoja en blanco, si tan solo se tratase de esperar un poco más, tal vez, uno nunca sabe, de pronto viniese la musa y obstáculo superado. Pero en vano espera. Mucho ha esperado y hasta ahora sin resultado alguno.

 Aunque, a veces, alcanza a escribiralgún boceto en dos o tres líneas pero nunca lo suficiente como para darse porsatisfecho. El peor enemigo de un hombre es el hombre mismo, y nuestro hombre lo sabe por experiencia. A base de tantos requiebros de cabeza y de voluntad quebradiza. A causa de tantos golpes bajos: de tanta desidia, de miles de veces de tareas pospuestas a falta de un método o de una guía.

 Lo que pasa es que a nuestro hombre, nunca le han faltado las ganas por escribir. Lo que sí es una incorrección, seamos sinceros ya que estamos entre amigos, es su exacerbado nihilismo, su falta de comunión con los demás. Ni siquiera es porque no pueda, no, que si lo sé yo, lo que pasa es que no puede trabajar en equipo y la mayor de las veces termina realizando el solo todas las tareas o trabajos en la oficina donde trabaja ocho horas diarias, exceptuando sábado y domingo. Y esto no es una virtud, en una democracia, sino un defecto grande en la medida en que somos incapaces de entablar comunicación plena incluso con nosotros mismos.

 Este mal de época es lo que no nos permite llevar a buen término nuestros sueños y deseos, provocando que caminemos con demasiado dolor por los caminos de la vida.

 Otro factor decisivo en su imposibilidad por escribir es que no sigue la guía de un maestro, de una escuela literaria, supone que de pronto vendrán las palabras de la nada y la verdad es que no es así como funciona este mundo. Sin embargo nuestro hombre, cree en el estilo ya que éste es lo que diferencia a un escritor de otro escritor, le he oído decirlo casi en secreto, casi como para sí mismo.

Pero lo que no acaba de entender es  por qué razón es que existen las escuelas literarias, la tradición, el canon literario. Yo lo voy a decir, para irnos entendiendo mejor que lo que nuestro hombre cree o supone entender porqué no es lo mismo el gimnasio que el magnesio: el canon existe para decirnos, a través de cientos de ejemplos, que no hay nada nuevo debajo del sol, que el escritor de valía es aquel que toma prestado de otros escritores anteriores a él.

Claro, que el asunto no termina allí, en la mera sustracción de temas o personajes sino en la apropiación del asunto, en la forma en que se vuelve a retomar un tema preciso. Y justo aquí es donde quería llegar: para decir que el estilo es la manera particular en que cada quien cuenta el mismo cuento de ayer. Una y otra vez en una vuelta de tuerca que no tiene descanso nunca. Así es como veo la historia de la literatura: como una constatación de que todo comenzó, hace miles de años, conun primer boceto que a lo largo del tiempo se ha ido pergeñando en algo más logrado. Es una idea que con el tiempo ha ido ganando terreno y ha adquirido forma distinta a pesar de ser siempre, por definición, la misma de siempre.

 Luego de leer cualquier historia dela literatura queda la impresión de que es como el círculo que una vez trazado ya no tiene principio ni fin. En todo caso es un círculo que ha ido ganando mayor definición, no sé, a lo mejor también ha ido ganando más difusión (en  ambos sentidos de la palabra: como mayor extensión o como mayor dilatación viciosa) y un carácter más difuso, más difícil de aprehender al primer intento.Yo creo que nuestro hombre por eso mismo quiere escribir. Para intentar responder esta serie de ideas que a cualquier hombre que ha sido tocado por el hado de la escritura, le atañen por definición y compromiso.

¿Pero realmente pensará esto nuestro hombre mientras observa impávido la hoja en blanco?

 La mejor manera de saberlo será husmear en sus cuadernos en el primer momento en que esto sea posible. En la primera oportunidad que se nos presente.

Obsérvalo un momento más. Se ha vuelto a parar de la silla. Voltea a ver el librero con más de tres mil libros acomodados, algunos por materia y otros por temas, de pronto siente que no ha leído lo suficiente y que tampoco ha escrito lo suficiente. Qué pena, que lástima. Tantos libros para una sola vida. Alguien dijo, hace ya varios siglos,que el arte es largo y la vida es corta. Con la intención de ser lo más verosímiles, algo imposible dentro del panorama de la literatura donde todo está regido por una convención entre autor y lector, de lo que es verdad novelesca, debo consultar la Wikipedia donde se dice que el Ars longa vita brevis es una cita de Hipócrates que significa «El arte (la ciencia) es duradero pero la vida es breve». Esta frase se utiliza para enseñar que cualquier labor científica u artística importante requiere mucho sacrificio y tiempo largo de consagración; pero la vida de quien promueve dicha labor es corta y no alcanza para dar término a tan tarea tan loable pero con un dejo de soberbia.

La frase completa es:»Vita brevis, ars longa, occasio praeceps, experimentum periculosum, iudicium difficile.»

Sin embargo, esta oración es una traducción latina del original griego (Hipócrates, Aforismos, I, 1): «Ὁ βίος βραχὺς, ἡ δὲ τέχνη μακρὴ, ὁ δὲ καιρὸς ὀξὺς, ἡ δὲ πεῖρα σφαλερὴ, ἡ δὲ κρίσις χαλεπή.»

Dejando a un lado este breve paréntesis de carácter filológico sigamos observando  a nuestro hombre que mientras tanto ha continuado viendo su librero con pesadumbre, tal vez, con un poco de cansancio u hastío.

En un momento se anima a sacar un libro al azar, lo abre con cuidado y lo comienza a hojear, no lee con atención, los ruidos provenientes de una calle en pleno bullicio lo distraen. Al cabo de un rato reincorpora el libro en la estantería. Gira y se vuelve a encontrar con esa hoja en blanco, de improviso un escalofríolo lo sacude. Respira hondo antes de sentarse e intentar escribir de una vez por todas. Y de pronto sucede el milagro. Nuestro hombre comienza a escribir primero un tanto titubeante, de cuando en cuando buscando las palabras indicadas en el aire, las palabras que han permanecido revoloteando en torno a la habitación y que buscan un lugar o un espacio idóneo para convivir en plena armonía.

Nuestro hombre se da a la tarea de avenir una palabra con otra, de modo que resulte algo nuevo, con suma paciencia hay que escribir. Y de pronto surge una frase, una imagen. Un mundo mejor por un mundo ignorado hasta ahora. Y sí, poco a poco va emergiendo un mundo apócrifo, un remedo del nuestro, pero embellecido por el arte de la combinación de la palabra precisa, un poco por azar tal vez, pero sobre todo, por arte de un consciente juego con el lenguaje.

Escribir es una tarea lúdica que llena de gozo el alma, el día a día del hombre que ahora se va fundiendo con ese mundo convocado por el lenguaje, cobrando nuevos matices. Este lenguaje  va emergiendo por cada poro de la tierra, por cada poro del viento, por todas partes y que buscan salir del encierro para recobrar vida plena en el espacio de la hoja en blanco, antes de que sea tarde.

Sin que nos vea aproximémonos para ver qué es lo que escribe:

«Un buen día por la mañana te levantas con muchas ganas de leer el nuevo libro que te ha regalado tu amigo Alex. Es una lectura que has venido postergando hace ya varios días. Pero hoy, te lo has prometido, comenzaras la lectura».

Pero, ¿de qué va la novela? Te preguntas querido lector. Entonces veamos más de cerca lo que escribe este hombre acabado.

La novela trata de un hombre que quiere escribir. Pero no puede. Tiene un gran deseo por escribir pero el mundo se lo impide. Y es que cada vez que desea hacerlo surge algún imprevisto u otra ocupación que requieren toda su atención. El mundo es tan malo. Para de escribir la última oración y éste hombre, dentro de la comodidad de su sillón,mullido por los viejos sueños pospuestos, se pregunta si en realidad el mundo es tan malo como parece y si acaso todo es cuestión del cristal por donde se miran las cosas o del punto de vista relativo en cuanto a que tal punto obedece a un criterio particular y no al censo común que es la regla de oro que siguetodo el mundo. Tal vez sea así. O que el mundo es un caos y que el escritor es un rebelde por naturaleza. Estas cuestiones son, piensa nuestro hombre, como el querer descubrir el hilo negro de la historia. Pero tal vez y cabe la posibilidad que no haya nada por descubrir en este terreno y todo quede en meras indagaciones infructuosas, que al fin al cabo uno puede ser el peor hombre del mundo pero de ninguna manera asemejarse a Dios. Claro, uno intenta ser juicioso y en ciertas ocasiones justo pero estas intentonas son más de Dios que de un insignificante y simple mortal.

Punto y aparte.

Sigue escribiendo:

«Una paz me sobrecoge en este instante. La noche esta callada y los faroles de luz en la calle están apagados por falta de solvencia económica por parte del ayuntamiento. Otra cosa seria si todos los ciudadanos pagaran sus impuestos. Comenzando por las mismísimas autoridades gubernamentales y las clases privilegiadas.

Una disculpa, esto no lo quise escribir yo,  fue el duende de la literatura,en realidad yo solo procuro ser un simple escritor y no busco sentenciar ni mucho menos poner en jaque al sistema capitalista. Mejor será proseguir:

La noche callada, por fin el mundanal ruido se ha ido a la chinita, es decir, hacia el otro lado del hemisferio. A estas horas, al otro lado del mundo China es un polvorín, Rusia va despertando conforme pasan las horas. Oh, qué mundo tan hostil para un simple escritor.

Solo, bajo el abrigo de la noche callada. Entonces escribo acerca de un hombre que a la vez me está describiendo. Yo y ese anónimo escribano somos la misma forma que otro escriba escribe bajo la sombra de un árbol en Pekín, lo que este hombre bajito no sabe, es que él también está siendo escrito por otra persona más que a su vez, en la pampa argentina, escribe acerca de un hombre que quiere escribir pero que no puede, etcétera y ergo sum. Al final todos somos parte del gran libro que Dios escribe en su cielo. ¿y quién sabe? tal vez a Dios alguien más lo está escribiendo, no se sabe, pero de acuerdo a algunas indagaciones, existe la probabilidad de que pueda ser cierto, aunque claro, hay cosas, que un simple escritor, nunca podrá saber, acaso imaginar, pero hasta aquí. Pero me gusta pensar que todos somos una parte de Dios. Que en conjunto todos los seres somos un pedazo de divinidad desperdigada por los caminos de la vida como prueba de su existencia o comomera demostración de que los numerosos pedazos son nada mientras van desbalagados por el  mundo pero que una vez reunidos ocurre el milagro de ver a Dios en toda su completitud y potencia. Amén.

Ahora es tiempo de continuar. Prosigue en silencio. En medio de la noche silenciosa escribe por qué no puede escribir de una vez por todas. Si no escribe no es por falta de material, basta un buen lápiz, lapicero, bolígrafo, pluma fuente y una decorosa libreta para darse a la tarea; eso y un poco de oído para escuchar lo que habla la gente, un poco a hurtadillas, sin que se den cuenta porque de lo contrario peligra cualquier escritor de ser mandado, por lo menos, al diablo, ¡de menos! En este mundo donde la violencia es el pan de cada día. De lunes a domingo, ya que el crimen no tiene día de descanso. Ya lo dijo un trovador de mi tierra: “Hay violencia en la calle, hay violencia en la cama de mi padre y  mi madre (…)” hay violencia por doquier, incluso hay violencia para el escritor, para este artista del hambre, y en la irrealización de sus sueños de escribir hay cierto grado en ésta especie distinta de crimen velado… continuará…

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